¡Bienvenidos a Malta!

Queridos amigos, Estuve pensando mucho en cómo iniciar la primera entrada del blog de Boom Malta. No sabía si enfocarme en tips de viaje, consejos sobre cómo encontrar empleo o hablar sobre las oportunidades de estudios y le daba vueltas al asunto, sin estar demasiado seguro de a qué dirección apuntar. Hasta que tuve las […]

Queridos amigos,

Estuve pensando mucho en cómo iniciar la primera entrada del blog de Boom Malta. No sabía si enfocarme en tips de viaje, consejos sobre cómo encontrar empleo o hablar sobre las oportunidades de estudios y le daba vueltas al asunto, sin estar demasiado seguro de a qué dirección apuntar. Hasta que tuve las cosas claras: mis padres me hicieron una visita corta hace algunos unos días y al enseñarles las islas y compartir con ellos mi nueva vida maltesa, mis nuevos aprendizajes y mis nuevos anhelos, me di cuenta que estaba totalmente realizado y feliz de haber tomado la decisión de mudarme a Malta.

Fue cuando ellos se fueron que decidí que lo mejor era escribir sobre esa visita, lo que significó para mí y cómo eso puede ser una buena forma de transmitirles a ustedes, que están pensando en una experiencia internacional, lo que significa esta nueva etapa de mi vida. Así que voy a empezar por una historia personal, y les prometo que poco a poco este blog se va a ir nutriendo de información práctica y de calidad que les ayudará con su proyecto de venir a vivir la Experiencia Malta.  

Para empezar Malta no es el destino más común para los viajeros de latitudes como las mías. Cuando los latinoamericanos se aventuran en Europa por lo general visitan los grandes países turísticos como Italia, Francia, España, Grecia, Alemania, el Reino Unido, Holanda o Portugal, y los más “osados” – muchas veces a partir de su segunda o tercera experiencia europea – descubren maravillados las costas de Croacia, la calidad de vida de Austria, las preciosas ciudades de República Checa, el desarrollo de los países escandinavos o los contrastes de Bélgica con sus chocolates y sus cervezas, por citar algunos ejemplos, pero Malta es realmente un destino que pocos llegan a incluir en su itinerario. Es más, muchos desconocen incluso que está en la Unión Europea, que es zona Schengen, que posee el Euro, que es una República soberana a independiente.

Quizás por eso mis padres, que han vivido en Europa en algunos momentos de su vida y que han visitado el viejo continente en varias ocasiones, jamás habían puesto un pie en Malta. Tampoco se imaginaban demasiado qué esperar. Claro, alguna idea tenían, ya que yo no les he dejado de contar y de mandar fotos y videos desde que llegué, pero una cosa es con guitarra y otra con cajón, como decimos en el Perú. Hasta que no pones tus dos pies en la isla, no sabes cómo es la verdad de la milanesa. 

Así que intenté armar un itinerario diverso, visitando los principales puntos de la isla y de su hermana menor, Gozo, alternando historia, con cultura, gastronomía, naturaleza y vida urbana. Algo intenso, pensé, pero el tiempo me dio la razón.

Les voy a ir contando algunos de los puntos altos de la visita, como una forma de dar a conocer los rasgos generales de Malta, acompañando el relato con fotos de nuestra autoría (cuestión de familia, digamos).

Zona de Sliema : Gzira
Zona de Sliema / Gzira

Mis padres llegaron un sábado por la mañana, a eso de las 08:00 am, en un vuelo proveniente de Barcelona, donde habían estado un tiempo visitando a la familia. Son un par de horitas de vuelo, lo que significa que despegaron a las 06:00 am por lo que tenían que estar en el aeropuerto a las 04:00, levantarse a las 03:00… ¡ya se imaginarán que estaban muertos!

Lo primero que hicimos fue alquilar un auto. Es una excelente idea cuando vienes de turista, ya que te da la posibilidad de conocer todo a tus tiempos. Si bien es cierto que el transporte público llega a todas partes en Malta, también es cierto que el ritmo es mucho más entrecortado y no tan libre. Los precios de los alquileres de autos en Malta son similares a los del resto de Europa y desde unos 20-30 euros al día puedes tener un auto decente para pasear por todas partes.

Para aprovechar el tiempo con ellos, decidimos también rentar un AirBnb familiar en la zona de Sliema, que es céntrica y tiene a la mano todos los servicios, muchos restaurantes, tiendas y un precioso malecón y, además, tiene una vía de acceso muy particular a La Valeta (la capital maltesa): ¡por ferry! Encontramos un AirBnb con dos baños completos, dos habitaciones, cocina grande, aire acondicionado en todas las habitaciones, etc., a 65 euros por noche más gastos de limpieza, lo cual es un precio bastante bueno, considerando que era muy cómodo y estaba a unas 4 cuadras del ferry a La Valeta. Eso sí, recomiendo alquilarlo con tiempo para encontrar buenos precios y buena ubicación.

Entrada a la ciudad amurallada de Mdina
Entrada a la ciudad amurallada de Mdina

Después de llegar a la casa y dejar las maletas, fuimos a almorzar y luego a descansar, porque le tenía preparada una sorpresa a mi madre, ya que ese mismo día era su cumpleaños. Por la tarde nos fuimos a la ciudad de Mdina, que fue la primera capital de Malta, fundada por los fenicios en el año 700 a.C. Es una maravillosa ciudad amurallada que se enriqueció de las diversas culturas que la habitaron: fenicios, romanos, el califato fatimí, los normandos y finalmente por los caballeros de la orden de San Juan. Dentro de sus muros viven familias tradicionales maltesas que mantienen sus casas preciosas con fachadas de elegante simpleza. Todo es color sepia, como Malta entera, producto del limestone, piedra amarillenta con la que los malteses han construido sus edificaciones desde el año 3,600 a.C. hasta la actualidad.

Vista de Malta desde La Fontanella
Vista de Malta desde La Fontanella

Nos paseamos por toda la ciudad durante un buen rato, aprovechando la espléndida luz del atardecer maltés, que le da un hermoso tenor a todo lo que toca y ya cayendo la tarde, que por estas épocas otoñales es alrededor de las 18:45, nos fuimos a tomar un té inglés a la Fontanella, que es un lugar tradicional de postres con una fabulosa vista a los campos malteses y al Mediterráneo en el horizonte, que nos recuerda que todo lo que estamos viviendo se desarrolla en esta roca. Por unos pocos euros tuvimos una inolvidable y larga charla, padre, madre e hijo, reviviendo la felicidad de estar juntos, por fin, sin un aparato de por medio y sin que nadie nos apure. Alrededor, la gente comía postres y pizzas que se veían espectaculares, pero la consigna era esperar, porque le tenía reservada a mi madre la primera sorpresa cumpleañera: ¡la cena!

Fuimos a cenar a un lugar fabuloso, De Mondion, un restaurante caro pero que vale la pena si quieres tener una experiencia gastronómica de muy alto nivel en todo sentido: la atención es perfecta, los platos son creaciones muy bien logradas y con sabores elegantes e innovadores, sin llegar a saturar nada y la vista maravillosa, en una terraza situada en la parte superior de un magnífico palacio del siglo XVII, situado en el extremo sureste de Mdina, que permite una amplia vista elevada de la versión nocturna de la isla.

Salir del De Mondion y caminar de regreso al estacionamiento es terminar de maravillarse con cada esquina, cada balcón, cada estatua y finalmente, al cruzar la puerta de entrada, diseñada en los inicios del siglo XVIII por el arquitecto francés Charles De Mondion – evidenemente quien le da el nombre al restaurante – y cruzar el puente sobre el amplio foso de legado normando, es darte cuenta de dónde estás, de cuánta historia y cuántas civilizaciones han pasado por allí, cuántas luchas de poder en el corazón del Mediterráneo para que hoy tengamos la suerte de crear aquí memorias placenteras y cálidas, como las noches de Octubre maltesas que no terminan de enfriar y que se burlan del otoño europeo.

(continuará….)

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